Seguimos con nuestra iniciativa de hablar sobre animales raros extintos hace relativamente poco, hoy le toca el turno al Uro, el toro salvaje que dio lugar a casi todas las especies de ganado vacuno actual. Se extinguió en 1627.
Con el nombre científico Bos taurus primigenius, este antiguo toro era mucho más grande que los actuales. Podía llegar a medir dos metros de altura. Al parecer todos eran de un color oscuro y sin manchas, pero con una banda sobre el lomo de color más claro que iba de la nuca a la cola. Y en la frente, tenía una especie de flequillo leonado. Los cuernos eran largos y curvados hacia arriba, con la punta negra. En las hembras eran diminutos.
Era un animal que solía vivir en los bosques. Vivió desde por toda Europa, desde España a Oriente Medio y también en algunas partes de África. La caza indiscriminada y la desaparición de sus hábitats naturales, los grandes bosques europeos, los fue exterminando, y sólo sobrevivieron en Polonia hasta el siglo XVII. Ya en la Edad Media sólo se los veía en Alemania y en los bosques polacos de Jaktorów y Wiskitki. En estos últimos sobrevivieron más tiempo porque eran propiedad del rey, y sólo él tenía derecho a caza allí.
A los uros se los llegó a tratar como si fuesen mascotas dentro de esos bosques. Había cuidadores especiales, para que no los molestase ni la gente ni los animales salvajes, y en invierno hasta les daban heno para comer en tiempos de Segismundo I el Viejo.
Pero los reyes siguientes no fueron tan buenos, y los seguían cazando. En 1564 sólo quedaban 38 uros en Jaktorów y Witkiski; en 1566 eran 24, y en 1602 apenas si encontraron 5 uros en Jaktorów. En vez de tratar de protegerlos para que se puedan reproducir, los siguieron cazando a los 4 machos que quedaban, sólo se le perdonó la vida a la hembra que fue la última uro en el mundo, y murió de vieja en 1627.
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