miércoles, 25 de marzo de 2009

Los corales pueden vivir más de 4000 años

Vía El Mundo

Los animales que viven en las profundidades del mar y a temperaturas muy frías suelen tener una vida muy larga como consecuencia de una ralentización del metabolismo. Pero un grupo de científicos estadounidenses acaba de descubrir a unos animales capaces de vivir más de lo que jamás habrían pensado: algo más de 4.000 años.

Leiopathes

Se trata de unos corales de agua profunda que viven en los volcanes submarinos a profundidades de entre 200 y 500 metros, y que se han postulado ya a la candidatura de los organismos marinos más longevos hasta ahora conocidos y, desde luego, a los organismos coloniales de más edad jamás encontrados. Los corales son animales invertebrados que viven formando colonias.

En realidad, semejante longevidad refleja la edad de la colonia en su conjunto, y no la de un individuo, pero en el caso de los animales coloniales resulta igualmente esclarecedor. Brendan Roark, de la Universidad de Stanford (EEUU), y colegas estudiaron con carbono 14 la velocidad de crecimiento y la edad de colonias compuestas por los géneros Gerardia y Leiopathes, que viven en el Atlántico y en el noreste del Pacífico.

Los resultados, publicados en la revista PNAS, revelaron que Gerardia y Leiopathes tenían una edad de 2.742 años y 4.265 años, respectivamente, lo que aumentó considerablemente la edad que se les había atribuido hasta entonces.

La longevidad de estas colonias, calculada con otras técnicas, como la contabilización del crecimiento anual de los anillos, apuntaban a edades máximas que eran varios cientos de años menores.

Según los nuevos datos, el índice de crecimiento radial es de apenas 35 micras al año. Es decir, su crecimiento es realmente mucho más lento de lo que se pensaba.

El estudio tiene importantes consecuencias ambientales, según sus autores, pues la industria de la joyería y la pesca están esquilmando las colonias de corales de aguas profundas.

Éstos constituyen el hábitat de un gran número de peces e invertebrados marinos, por lo que representan algunos de los puntos más calientes de biodiversidad.

Sin embargo, el lento crecimiento de estas colonias implica que también es lenta su recuperación tras ser destruidas, lo que acarrea consecuencias sobre toda la biodiversidad circundante.

"A la luz de su inusual longevidad, se necesita una mejor comprensión de la ecología de los corales de aguas profundas y sus relaciones con las comunidades asociadas" con el fin de mejorar "las estrategias de conservación de estas especies", concluyen los investigadores.