miércoles, 11 de marzo de 2009

La gigantesca vaca marina de Steller, las criaturas extintas más extrañas

Inauguramos una nueva sección donde iremos viendo los animales más raros y extraños que ya se han extendido. Hoy es el turno de la Vaca marina de Steller. Un gigante bueno que medía unos 10 metros de largo, que por culpa de su mansedad encontró la extinción total en 1767.

Dibujo de Georg Steller de siglo 18

Nombre científico Hydrodamalis gigas, las vacas marinas de Steller etaban emparentadas con los manatíes actuales, sólo que eran mucho más grandes, medían entre 8 y 10 metros de largo, y llegaban a pesar entre 8 y 10 toneladas, con algunos casos documentados de 24 toneladas.

Eran totalmente mansas y dóciles, al grado de dejarse matar con facilidad. Nadaban muy lentamente, y al parecer no se podían sumergir, según los únicos observadores que dejaron registro. Se alimentaban de algas, en las aguas frías de la Península de Kamchatka. Algo bastante raro, ya que sus parientes vivos sólo habitan aguas cálidas.

reconstrucción de una vaca marina En el aspecto semejaban a una foca gigante, pero en el morro tenían labios robustos. Su cola era parecida a la de una ballena.

Según la descripción del primer naturalista europeo que las avistó: “El animal nunca sale a la playa, siempre vive en el agua. Su piel es negra y gruesa, como la corteza de un viejo roble, su cabeza en proporción al cuerpo es pequeña, no tiene dientes, sólo dos huesos blancos planos, uno arriba y otro abajo”.

El naturalista en cuestión era Georg Steller, quien formó parte de la expedición rusa de Vitus Bering que exploró el estrecho de Bering en 1741. Como eran tan dóciles, las vacas marinas de Steller se convirtieron en una presa codiciada por los marineros, y tan sólo 27 años después de su descubrimiento, fueron exterminadas por completo.

Cráneo de vaca marina En palabras de Steller: “La carne de los individuos adultos no se distingue de la de buey y la grasa... es... dura, glandulosa y blanquecina... cocida supera en suavidad a la mejor grasa.” Razón por la cual su carne, grasa y piel fue muy codiciada. Esta última era tan resistente que hasta servía para revestir los cascos de los barcos.

Las islas Komandorskie era donde más se las veía, y donde se establecieron los cazadores de vacas marinas, que tan sólo las extinguieron en 27 años. Luego de 1768 no se volvió a ver ningún ejemplar con vida.

Según Steller, cuando las descubrió en 1741 eran muy numerosas, se las veía en manadas.

Vaca marina de Steller, Enciclopedia británica


2 comentarios :

hoteles con encanto dijo...

El cráneo que aparece en la fotografía parece a la de una tortuga.

Martín Cagliani dijo...

La verdad que el de una tortuga es muy diferente, mira:
http://www.infotortuga.com/images/cram08.jpg