lunes, 15 de septiembre de 2008

Sobre cómo se pueden sufrir los nombres científicos

La biología, la ciencia que estudia la naturaleza, tiene su idioma própio, un idioma universal, que va más allá de los idiomas nacionales. Un biólogo japonés puede comprender tranquilamente cuando le hablan de un animal o una planta determinada, por más que hable con un español.

¿Por qué? Porque los nombres científicos de las especies de seres vivos son universales, no cambian en cada idioma o lengua como pueden hacerlo los nombres comunes o populares de los animales

El asunto es que… No siempre se guían por una reglas estrictas los científicos a la hora de colocar un nombre a una especie antes desconocida. Y así es que salen nombres científicos de lo más extraños. Y sino miren la cara de sorpresa de esta avispa.

Imagen por mplonsky

Antes de ir a los ejemplos curiosos, hagamos un repaso sobre las reglas para crear un nombre científico.

Y sí, hay reglas aunque no parezca a veces, para que justamente sigan siendo universales, internacionales y que no resulten ambiguos. Las reglas principales son simples. Los nombres científicos son conocidos como nomenclatura binominal, que como su nombre lo dice consiste en la combinación de dos palabras que deben tener una raíz en latín o grecolatina. Esos dos nombres deben ser el del género y el de la especie, que vendrían a ser como el apellido y el nombre.

Para conocer la etimología de los nuevos nombres, o sea el por qué un descubridor puso tal nombre a una nueva especie, desde 1930 hay que escribir una descripción diciendo qué significa y la razón de la elección. Y para que el nombre sea aceptado, por supuesto, debe haber un espécimen tipo. Está el ejemplo del pedido de nombre científico Nessiteras rhombopteryx (el monstruo del lago Ness), pero… no existe un espécimen tipo, así que no se aceptó. 

Otra regla es que una vez aceptado el nombre, ya no se puede volver a cambiar, así que si usted es un científico y ha elegido homenajear a alguien como pasó con el caso de Johann Eschscholtz, que fue homenajeado en 1820 con el género Eschscholzia. Si ven, no fue mío el error de tipeo, se olvidaron la “T”, y ya no hubo vuelta atrás. Otro caso similar fue el del género Haliaeetus, al que le sobró una “e”, pero tuvo que quedar allí.

Otra regla es que deban ser pronunciables, latinizados, y usando letras latinas. Pero no todos hacen caso de esta regla, como el Ekgmowechashala (un primate del mioceno), que significa pequeño hombre zorro en idioma lakota. O la especie Tahuantinsuyoa macantzatza, el género aquí está en lengua quechua y se refiere al imperio Inca. Otro similar es la especie Nqwebasaurus thwazi, nombre de un dinosaurio, Nqweba es el nombre bantú del lugar donde fue descubierto, en África.

La Comisión Internacinal de Nomenclatura Zoológica, puede elegir otro nombre, si el elegido por el descubridor no se adapta a las reglas. Pero si ven los que les colocaré a continuación, parece que esto no ocurre muy a menudo.

Abra cadabla (1957). Una almeja.

Agra cadabra, Agra dable (2002), Agra vation (1983) son especies de un género de escarabajos que fueron todos nombrados por Erwin, que se ve que se aburría mucho.

Carmenelectra shechisme (2002), si por la actriz…

Desmatoneura jambalaia (1987)

Zyzzyva (1922), un coleóptero.

Otra diversión con los pobres escarabajos son estas especies Gelae baen, Gelae belae, Gelae donut, Gelae fish y Gelae rol. (2004)

Pero el premio se lo llevan estas especies La cucaracha y La paloma, nombradas por Blesynski en 1966, que son mariposas.

Pueden ver mucos más aquí Curious Taxonomy, está en inglés, pero como ya dijimos, el lenguaje científico es internacional ;)