jueves, 8 de noviembre de 2012

Cocodrilos tienen mandíbula super sensible

Si miramos la gruesa piel de los cocodrilos, pensaríamos que se le hace difícil sentir cuando alguien lo está tocando, pero al parecer es más sensible que nuestras huellas digitales. Al menos en las mandíbulas, donde tiene unos puntos sobresalientes hechos de células especializadas super sensibles que les servirían para reaccionar tan rápido cuando casan.

cocodrilo

Según los autores del estudio que lo descubrieron, publicado en Journal of Experimental Biology, las mandíbulas del cocodrilo parase ser única, y tiene la capacidad táctil de la mano humana. Duncan Leitch, uno de los autores del estudio, explicó que como las piernas delanteras de los cocodrilos son tan cortas, y no les sirven para agarrar nada, utilizan sus mandíbulas para el cuidado de sus crías, incluso presionando suavemente los huevos de sus crías con una capacidad digna del mejor chef, pera abrirlos y luego transporta las crías en la boca.

Esas mismas mandíbulas son de las más fuertes del reino animal, volviendo casi imposible el liberarse de una mordida suya. Pero no por ello dejan de tener un control total de los movimientos y la fuerza que pueden aplicar a la mandíbula. Al parecer el delicado sentido del tacto que tienen se debe a unos puntos negros sobresalientes, en la piel, que hasta ahora no se sabía para qué servían. Estos puntos tienen la capacidad de reaccionar al contacto de fibras tan diminutas que ni siquiera nuestros pies o manos podrían sentir.

Los autores del estudio analizaron cómo funcionan estas extrañas protuberancias. Tienen muchas células especializadas receptoras, muchas de las cuales son muy parecidas a las que tenemos nosotros en nuestra piel. Recordemos que, evolutivamente, estamos muy alejados de los cocodrilos, ya que ellos son reptiles y nosotros mamíferos. Así es que seguramente evolucionaron esta característica siguiendo un camino diferente al de los primates, grupo al que pertenecemos.

Su piel parece una armadura medieval comparada con la nuestra, así que fue sorpresivo para los investigadores descubrir que en la mandíbula estaban plagadas de receptores nerviosos tan sensibles. Es comprensible, dicen los autores, que un animal que caza durante la noche, principalmente, desarrollase un sentido del tacto tan exquisito para poder discriminar lo que se come y lo que no.

Fuente: BBC

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