sábado, 28 de febrero de 2009

Las hormigas del desierto se valen del olfato como guía

EFE

Las hormigas del desierto, que para conseguir alimento tienen que lidiar con las altas temperaturas y un paisaje cambiante, utilizan los olores del hábitat, además de la vista, para volver a su hormiguero.

image En un artículo publicado hoy por la revista "Frontiers in Zoology", un equipo de científicos del Max Planck Institute for Chemical Ecology (Alemania) explica que las hormigas Cataglyphis fortis, habitantes del desierto de Túnez, tienen un sistema de navegación que integra vista y olfato.

Hasta ahora se pensaba que esos animales, que tienen su hormiguero en inhóspitos depósitos de sal, se guiaban únicamente por los estímulos visuales. Sin embargo, esta investigación demuestra que incorporan también los olores locales a su sistema de orientación.

Los científicos utilizaron la técnica de cromatografía de gases para demostrar que los "microhábitats" del desierto tienen olores únicos que pueden guiar a las hormigas en su camino de vuelta al nido.

El uso de marcas olfatorias del terreno se ha observado en las palomas, mientras que la mayoría de las hormigas dependen de las huellas de las feromonas que ellas mismas generan.

Pero como Cataglyphis puede recorrer más de cien metros en busca de comida en un hábitat donde las altas temperaturas y las cambiantes localizaciones de la comida hacen inefectivos los trazos de feromonas, utiliza los olores externos para orientarse.

Después de haber identificado algunos olores del terreno, los investigadores adiestraron a las hormigas en experimentos de campo para que reconocieran los olores característicos de la entrada de un hormiguero.

Las hormigas aprendieron a asociar la entrada de su nido con un único olor que incluso reconocieron, aunque con mayor dificultad, en una mezcla de cuatro olores.

"Estamos sorprendidos de haber descubierto que, mientras llevan la cuenta del camino e incorporan las marcas visuales, las hormigas pueden también recolectar información olfatoria", indica el investigador Markus Knaden.