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martes, 15 de abril de 2014

Diferencias entre humanos y chimpancés

Entre los animales actuales, el más cercano evolutivamente al ser humano es el chimpancé, nuestro antepasado común que vivió hace unos 6 a 7 millones de años. Es nuestro pariente genético más cercano, compartimos un 98 por ciento del genoma (algunos estudios agrandan esa brecha a 96%).



El biólogo Jared Diamond, en su libro El tercer chimpancé, incluso propone que nuestra especie debería formar un grupo con las dos especies de chimpancés, según dice él un biólogo extraterrestre no dudaría en juntar a los tres en un mismo género. Propone esto porque los chimpancés se parecen más a nosotros, genéticamente, que a otros primates como los Gorilas, que son los siguientes en la línea de parientes cercanos tanto para chimpancés, como para nosotros.

Si uno analiza el reino animal en su conjunto podrá ver casos en que especies muy cercanas, como por ejemplo algunas aves, difieren en un 2,9 por ciento de su genoma. Es decir, la diferencia entre chimpancés y nosotros, es la que podría haber entre dos especies emparentadas del mismo género. Por ejemplo, con los neandertales (Homo neanderthalensis), especie humana extinguida hace 30 mil años, compartimos el 99,86 por ciento del genoma, con nuestra suegra (también un Homo sapiens), un 99,9 por ciento, mientras que con un chimpancé apenas un 98 % (con un ratón el 85%, y con una banana el 50%).

Los llamados chimpancés son en realidad dos especies, el chimpancé común (Pan troglodytes), y el bonobo (Pan paniscus), del género Pan, que es parte de la subfamilia Homininae, a la cual también pertenece nuestra especie: Homo sapiens. Las dos especies de chimpancés, comparten a su vez un antepasado común que vivió hace unos 2 millones de años, se cree que la separación evolutiva fue por la división geográfica que generó el río Congo, en África, que divide los hábitats naturales de los chimpancés.

Desde los inicios de la ciencia biológica, incluso en tiempos de los antiguos griegos, se notaron las similitudes entre los chimpancés y los humanos. Pero cuando, en tiempos de Charles Darwin se insinuó que compartíamos un antepasado común, un primate, se tachó tal hipótesis de absurda. Hoy en día estamos clasificados como un primate, y se han descubierto miles de pruebas a favor de un antepasado primate común con los chimpancés.

Pero a diferencia de lo que se pensaba hasta hace algunas décadas, ese antepasado común no era igual a un chimpancé, ya que han pasado 7-8 millones de años, tanto los humanos actuales, como los chimpancés son el resultado de la evolución durante todos esos años. Y lo interesante, es que el antepasado común era más parecido a nosotros que a los chimpancés (ver Ardipithecus ramidus).

Similitudes entre Chimpancés y Humanos

  • Ambos somos Mamíferos, grupo caracterizado por tener pelo y amamantar a sus crías.
  • Ambos somos primates, grupo que incluye a los simios y a los monos.
  • Evolucionamos como especies en África.
  • Tenemos manos capaces de agarrar.
  • Tenemos dedo pulgar oponible.
  • Tenemos cerebros grandes.
  • Vivimos en grupos sociales, y sociabilizamos mucho.
  • Nos comunicamos con los miembros de nuestro grupo, por señas y con sonidos.
  • Ambos utilizamos herramientas, sólo que ellos utilizan palos o pidras, nosotros las modificamos, a tal grado que podemos fabricar un telescopio, enviarlo al espacio, y estudiar todo lo que logra ver más allá de nuestro sistema solar.
  • Ambos podemos ser altruistas.
  • Somos primates principalmente terrestres.
  • Ambos somos omnívoros, podemos comer carne y vegetales.
  • Tanto chimpancés como humanos, disfrutamos del sexo como placer, y no sólo por reproducción.
  • Ambos tenemos visión binocular, y distinguimos todos los colores.
  • Ambos hacemos bromas, engañamos, manipulamos, cuidamos a los nuestros y sentimos empatía.

Diferencias entre Chimpancés y Humanos

  • Los chimpancés tienen 48 cromosomas, dos más que nosotros.
  • El cerebro de los chimpancés mide unos 350 cm3, mientras que el nuestro 1350 cm3.
  • Un chimpancé suele tener un grupo de “amigos/conocidos” de unos 50 individuos, nosotros de 150 a 200. Esto refleja el tamaño del cerebro, que se cree es tan grande entre los primates justamente por su alto grado de sociabilidad.
  • Los chimpancés se comunican con ruidos, gritos, gruñidos, pero principalmente lo hacen a través de expreciones y gestos; nosotros usamos todo eso, a lo que sumamos el lenguaje hablado, nuestro principal medio de comunicación.
  • Nosotros sonreímos como señal amistosa, entre los chimpancés, mostrar los dientes es señal de agresión inminente.
  • Los chimpancés pueden respirar/gritar y tragar a la vez; nosotros nos atragantamos, ya que tenemos la laringe mucho más baja, que nos posibilita crear una mayor cantidad de sonidos, pero nos ha quitado esa facultad.
  • Tenemos muchos más músculos en la lengua y en los labios, así como en el rostro, que nos posibilitan una mayor cantidad de expresiones faciales que los chimpancés.
  • Nos adaptamos a diferentes ambientes geográficos. Nuestros antepasados de hace 100 mil años, vivían en la sabana africana, y se adaptaron a vivir en las planicies, llanuras. Los chimpancés viven en la selva.
  • Mujeres y hombres entre los humanos tienen un tamaño similar, entre los chimpancés hay una gran diferencia, lo que se conoce como dimorfismo sexual.
  • Nosotros somos bípedos, y tenemos una postura erguida, con una curvatura de la columna vertebral en forma de S; los chimpancés tienen una locomoción principalmente cuadrúpeda, una forma especial en la que apoyan los nudillos de las manos, no la palma, y su columna vertebral semeja una gran C, adaptación a estar casi todo el tiempo sentados.
  • Los pies de los chimpancés están más adaptados a caminar en el suelo, que los de un orangután, por ejemplo, pero igualmente son más parecidos a una mano, con pulgar oponible un poco más corto, que los pies humanos, especialmente adaptados para caminar y correr.
  • Los brazos de los chimpancés son mucho más largos que sus piernas, entre los humanos es al revés.
  • Los chimpancés tienen el cuerpo cubierto de pelaje, nosotros apenas tenemos algunos parches de pelo en algunas partes.
  • Los testículos de los chimpancés son mucho más grandes, en proporción al tamaño de su cuerpo, que los de los humanos (110 gramos, comparados con 28 g de los gorilas, y 43g de los humanos).
  • Los chimpancés llegan a la pubertad a una edad entre los 8 y 10 años. Nosotros a los 15.
  • La esperanza de vida de los chimpancés es de unos 40 años en estado salvaje, y unos 60 en cautiverio; la esperanza de vida humana en estado salvaje, sin los adelantos tecnológicos de la actualidad, es de unos 50-60 años, mientras que en “cautiverio” es de 80-90.
  • Los humanos somos más carnívoros que los chimpancés, y tenemos intestinos más pequeños, adaptados a una dieta principalmente carnívora. Los chimpancés cazan sólo ocasionalmente, comen insectos también, pero su dieta principal consiste en frutas, para lo que han desarrollado un intestino más largo, que puede digerir los vegetales mejor.
  • Los humanos suelen tener algunas comidas al día, mientras que los chimpancés pasan gran parte de su tiempo comiendo. Esto es por la dieta diferente, la carne aporta muchos más nutrientes.
  • Los humanos tenemos blanca la parte alrededor del iris en el ojo, mientras que los chimpancés la tienen marron, casi como el color del iris. El blanco del ojo permite conocer a dónde están mirando las personas, se cree que es una adaptación a la sociedad compleja humana, parte de la riqueza de las expresiones faciales.
  • Los chimpancés no controlan el fuego, nuestra especie lo controla desde que apareció hace 200 mil años en África, incluso lo controlaban sus antepasados de hace más de 500 mil años.
  • Los humanos son profesores altruistas, nos gusta enseñar a otros, incluso si no son parientes. Esto es crucial para transmitir conocimientos de generación en generación. Los chimpancés también enseñan, pero suele ser de madres a hijas, los hijos varones suelen ser malos estudiantes, no prestan atención.

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lunes, 26 de marzo de 2012

Chimpancés mamás enseñan cómo comunicarse a sus crías

El estudio de los chimpancés no termina nunca, siempre se hacen nuevos descubrimientos que los acercan más a nosotros. En la actualidad son nuestros parientes más cercanos en el mundo animal. Ahora se ha descubierto que las madres chimpancés enseñan a sus hijos a comunicarse, y que esto influencia la forma en que se comunican y los llamados que utilizan. Un ejemplo fue el llamado a los humanos de los chimpancés en cautiverio, los chimpancés pequeños, no aprendieron por su cuenta a llamar a los humanos, sino que fueron enseñados por sus madres.

image Esta enseñanza es un ejemplo de aprendizaje social, que al verlo en nuestro pariente más cercano del mundo animal, se podría especular que estuvo presente en nuestro último antepasado común, de hace unos 6 a 7 millones de años. Es un comportamiento que ha jugado un papel muy importante en la evolución humana, y en la evolución de la cultura y el lenguaje humanos. El pasar los conocimientos útiles de una generación a otra también se ha documentado entre los bonobos, que son los otros primates más cercanos a nosotros. También había sido visto en los chimpancés, pero relacionado con el huso de herramientas. No se había documentado en la comunicación.

El estudio fue realizado por Jared Taglialatela, de la Universidad Nennesaw, Georgia, Estados Unidos. Se realizó entre 158 chimpancés que se mantienen cautivos en la Universidad de Texas, en el Centro Anderson para el Cáncer. La mitad de los chimpancés realizaban algún tipo de llamado de atención hacia los cuidadores que tenían comida. De esos, 59 fueron criados por sus madres, los otros 12 fueron criados por humanos. De los 59 nenes de mamá, la mayoría realizaba la llamada igual que su madre.

Fuente: LiveScience

martes, 7 de febrero de 2012

Empatía en los chimpancés similar a la nuestra

Empatía. Es una linda palabra. La empatía es la capacidad que tenemos los seres humanos de saber lo que otros están pensando, el poder comprender lo que pasa por la mente ajena, los sentimientos que la atraviesan, e incluso poder compartirlos. Algunos la tienen más desarrollada que otros, y también varía de acuerdo a si el vínculo social que nos une con el otro es duradero, apenas lo conocemos, o es un total desconocido. Se ha detectado algo de empatía en roedores y en otros primates, pero es la primera vez que se documenta de forma fehaciente en chimpancés que también tienen la habilidad de comprender lo que otros están pensando.

image Esto se relaciona con la llamada teoría de la mente, que es la capacidad de considerar los deseos, necesidades e intenciones de los otros, que se consideraba único de los humanos, una razón por la cual se da la cooperación altruista entre nosotros, una forma de desarrollar sociedades. Los chimpancés son nuestros parientes más cercanos, y al parecer también tienen la capacidad de comprender a sus pares. Esto podría ayudar a descubrir cómo ha evolucionado en los humanos, ya que compartimos un ancestro común con los chimpancés que debe haber vivido hace unos seis a siete millones de años atrás.

Mediante unos experimentos, científicos de la Universidad de Kyoto, Japón, han podido descubrir que los chimpancés podían comprender la necesidad de sus compañeros. Y lo interesante es que ayudaban a sus compañeros cuando lo necesitaban, sin que pudiesen recibir ellos algo a cambio por su acción. Es decir, lo hacían de forma altruista. Según los científicos japoneses, este estudio indica que los chimpancés comprenden a sus cogeneres, o al menos sus metas, lo que necesitan. Si bien es bastante diferente de la especie de lectura mental que tenemos los humanos, se acerca bastante. Hay que destacar, también, que si bien los chimpancés siempre tendían a ayudar a sus compañeros, el que recibía la ayuda no compartía su premio con quien lo había ayudado, sin que esto generase conflicto alguno.

Los chimpancés son de los pocos animales que tienen una sociedad tan elaborada como la nuestra, que depende de las alianzas más que del control físico, como podría suceder en animales sociales que forman manadas. Nuestra empatía se potencia con la gran cantidad de expresiones que puede generar nuestro rostro y la inmensa ayuda que recibimos del lenguaje.

Vía Livescience

viernes, 21 de octubre de 2011

Macaco Japonés, el fornicador

Exceptuando a los humanos, el macaco japonés, nombre científico Macaca fuscata, es el primate que vive más al norte. También comparten algo con los humanos, que es su costumbre de andad copulando todo el tiempo, entre machos, entre hembras y entre machos y hembras.

Estos primates están considerados entre los primates más inteligentes. Suele habitar los bosques y montañas de las islas japonesas. Su cuerpo lo tienen todo recubierto de pelaje un espeso y lanoso, de color pardo. La cara y manos son muy rojas porque están repletas de vasos sanguíneos, a fin de mantener el calor en esas partes sin pelo. Tienen cola muy corta, de apenas 8 a 12 centímetros. Son pequeños, de no más de 50 a 95 centímetros de altura cuando están estirados. Los machos son bastante más grandes que las hembras, y es justamente entre las costumbres de estos machos donde se ve lo más curioso de estos animales.

macaco japonés

Son primates muy sociales. Viven en grupos de entre 40 y 200 individuos, que no necesariamente están emparentados. En inviernos duros pueden llegar a juntarse grupos de hasta 600 macacos, si bien no todos pegados unos a otros, sino dispersos en varios cientos de kilómetros cuadrados. Semejantes grupos son controlados por los machos, que a su vez son liderados por un macaco que ocupa  la posición central del grupo. Se puede conocer la jerarquía de los macaco japones machos por su ubicación con respecto al centro del grupo, los que están más cerca son de una posición más alta, mientras que los que están mas lejos son los de más baja jerarquía, expuestos a los peligros, como ataques de grupos rivales. Generalmente la posición depende de la antigüedad que el macaco en cuestión tiene en el grupo.

Las hembras tienen su sistema propio de jerarquías, y entablan relaciones entre ellas que podrían interpretarse como de amistad o de pareja, que pueden durar días o semanas. Son relaciones afectuosas y sexuales. Entre los machos también sucede, son frecuentes las macaco japones relaciones sexuales entre los machos ya sea como algo juguetón y afectuoso, o como una forma de marcar la posición social.

El comportamiento sexual de los macacos varía mucho según la época del año, según estudios que han analizado los grupos de macacos japoneses a lo largo de años. La época de reproducción, que dura unos seis meses, sólo se ve interacción sexual entre machos y hembras y entre las hembras. La monta puede ocurrir varias veces entre machos y hembras antes de que el macho eyacule y pueda concebir.

El resto del año, fuera de la época de apareamiento, el intercambio heterosexual decrece, y aumenta la monta entre machos, así como el juego homosexual entre las hembras. Entre machos, generalmente involucra una única monta, que no siempre está acompañada de una penetración. La mayoría de estos actos sexuales ocurren durante el juego, como una forma de establecer vínculos. Pero hay veces también que se usa la monta, entre machos, como para marcar la posición social dentro del grupo. Así es que puede verse al líder de la manada montando a sus subalternos, si bien en lo que parecen juegos, nunca ocurre al revés, que alguien lo monte a él. Y así suele verse quién ocupa una jerarquía mas alta durante estos juegos de macacos adultos.

viernes, 29 de octubre de 2010

Mono sin nariz alérgico a la lluvia

En Birmania, una nación del sudeste asiático, todavía hay extensas zonas de selva inexploradas por la ciencia. Allí, en los bosques motañosos, acaban de descubrir una nueva especie de mono de los más curioso: tiene la nariz hacia adentro, y según los locales esto le hace estornudar cuando llueve, entonces mete la cabeza entre las piernas cuando llueve para que no se le meta el agua en la nariz.

mono sin nariz

Esto según las historias populares de los habitantes de la región, ya que para la ciencia permanecen esquivos. Son tan raros que no han sido capturados, ni fotografiados con vida.

Los científicos calculan que habrá apenas unos 260 a 330 indivíduos de esta especie cuyo nombre científico es Rhinopithecus strykeri. Obviamente está en peligro de extinción al ser tan pocos, y al tenerse tan escasa información sobre ellos.

Para poder calcular cuantos son y, aunque no lo crean, para armar la foto de arriba, se han basado en los restos óseos de ellos que se descubren de vez en cuando los cazadores. La imagen de arriba fue hecha con photoshop.

Vía Nature

Gracias Jesús por pasar el dato (Según Jesús es parecido a Michael Jackson, y tiene razón!)

miércoles, 27 de enero de 2010

Chimpancés altruistas adoptan a crías huérfanas

Al parecer, los chimpancés pueden ser tan altruistas como nosotros lo humanos, ya que según una nueva investigación ha descubierto 18 casos de crías que han quedado huérfanas y han sido adoptadas por otras madres.

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Estos casos fueron vistos en al bosque Tai, Parque Nacional Taï, en el suroeste de Costa de Marfil. Los padres adoptivos, tanto hembras como machos, no se han hecho problema en adoptar a los huérfanos y los han tratado como si fuesen hijos propios.

Es un caso de altruismo extremo, ya que les lleva mucho trabajo y tiempo criar a un niño que no es suyo, y no reciben nada a cambio. O sea, es un gesto desinteresado.

Hay casos de altruismo en la naturaleza, pero suele ser bastante instintivo. En este caso se trata de un comportamiento costoso para ayudar a otro sin ningún beneficio propio, algo sólo visto en el género humano.

Ya antes habían descubierto otros comportamientos desinteresados de los chimpancés, como compartir comida, aunque se ha dicho que en este caso podría ser algún tipo de reciprocidad. Aunque el caso de los huérfanos, ya no se trata de algo recíproco.

Criar a un huérfano implica años de cuidados, como vigilarlo en los viajes, proveerle protección en conflictos y compartid comida con él.

Algo más extraño es que la crianza de las crías suele recaer en las hembras, pero se han visto varios casos de machos que adoptaron huérfanos.

Fuente: Livescience

miércoles, 8 de julio de 2009

Nueva especie de mono descubierta en Amazonas

Reuters

Investigadores han descubierto una nueva subespecie de mono en un remoto lugar de la selva amazónica, según anunció el martes la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés).

image El mono descubierto fue avistado por primera vez por los científicos en el 2007 en el estado brasileño de Amazonas y está emparentado con los monos tamarín, conocidos por sus vistosas espaldas marcadas, dijo el grupo de conservación de la vida silvestre con sede en Estados Unidos.

El pequeño simio, que es en su mayor parte gris y marrón y pesa 213 gramos, ha sido llamado tamarín Mura, por la tribu indígena Mura de la cuenca de los ríos Purus y Madeira, donde fue encontrada la nueva subespecie. Los ejemplares del pequeño mono miden unos 24 centímetros de alto y tienen una cola de 32 centímetros.

"Este nuevo mono descrito, muestra que incluso hoy hay importantes descubrimientos de vida silvestre por realizarse", dijo en una declaración de la WCS Fabio Rohe, principal autor de un estudio que confirma el nuevo descubrimiento.

El estudio halló que el simio es amenazado por proyectos de desarrollo en la región, incluyendo una gran carretera que atraviesa la selva que está en proceso de pavimentación y que podría provocar deforestación. "Este descubrimiento debe servir como una llamada de alerta de que aún hay mucho por aprender de los lugares silvestres del mundo, aunque todavía los humanos siguen amenazando a esas áreas con destrucción", sostuvo Rohe.

sábado, 4 de julio de 2009

Los monos más raros del mundo

Antes de empezar, aclaremos qué es un mono. Como se imaginarán no se trata de un nombre científico, pero que es usado en la jerga científica para distinguir grupos dentro de los primates. Entre los primates están los lémures por ejemplo, los simios y los monos. Si bien se suele usar como sinónimo simio y mono, no son lo mismo.

Simios son los gorilas, chimpancés, gibones y orangutanes, o sea los más cercanos a nosotros. ¿Y los monos? Sí, no se impaciente. Entonces los monos son los Platyrrhini (monos del Nuevo Mundo), y a los Cercopithecoidea (monos del Viejo Mundo). Lleguen hasta el final, que abajo de todo está uno de los mejores.

Así que, ahora sí, veamos a los monos más raros del mundo. Empecemos con los Platirrinos o monos del Nuevo Mundo (América).

Titís-de-mechas-pretas (Callithrix penicillata), tití común (Callithrix jacchus

tití león de cara negra (Leontopithecus caissara tamarino león dorado o tití leoncito (Leontopithecus rosalia

image chichico o tamarino de manto dorado (Saguinus tripartitus

Pichico Pecho Anaranjado tití emperador o tamarino bigotudo (Saguinus imperator

tití cabeza blanca, tamarino algodonoso o pinche (Saguinus oedipus) http://es.wikipedia.org/wiki/Saguinus_geoffroyi

sakí cariblanco (Pithecia pithecia) uacarí calvo, (Cacajao calvus),

mono ardilla común (Saimiri sciureus mono ardilla común (Saimiri sciureus

Hasta aquí los monos del Nuevo Mundo, ahora empezaremos con los monos del viejo mundo o cercopitécidos.

cercopiteco diana (Cercopithecus diana  cercopiteco de diadema (Cercopithecus mitis

cercopiteco de cola roja (Cercopithecus ascanius cercopiteco de Brazza, mono obispo o guenon de pantano (Cercopithecus neglectus

cercopiteco de Wolf (Cercopithecus wolfi macaco de cola de león, mono león, mono barbudo o sileno (Macaca silenus

macaco negro crestado (Macaca nigra) papión oliva o papión de Anubis (Papio anubis

macaco rabón (Macaca arctoides) Tibetan Macaque (Macaca thibetana

macaco japonés o macaco de cara roja (Macaca fuscata

hamadríade (Papio hamadryas mangabey gris o de boina roja (Cercocebus torquatus

gelada (Theropithecus gelada Angola Colobus (Colobus angolensis

mandril (Mandrillus sphinx

Piliocolobus Trachypithecus geei

guereza abisinio o colobo oriental negro y blanco (Colobus guerezaguereza abisinio o colobo oriental negro y blanco (Colobus guereza

duc de canillas rojas, botas rojas, langur jaspeado o simio disfrazado (Pygathrix nemaeus duc de canillas rojas, botas rojas, langur jaspeado o simio disfrazado (Pygathrix nemaeus

mono narigudo o násico (Nasalis larvatus

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jueves, 4 de junio de 2009

Las herramientas multiuso de los chimpancés

Las capacidades de los chimpancés son cada vez más sorprendentes. No sólo son capaces de seleccionar las mejores piedras para cascar nueces o elegir el bastón más fiable para pasar un río. Ahora, además, se acaba de descubrir que también tienen utensilios multiusos que les permiten coger la miel de las colmenas.

El hallazgo ha sido realizado por el equipo del investigador Christophe Boesch, director del departamento de Primatología del Instituto Max Planck de Alemania, que durante años ha estudiado a chimpancés salvajes en África.

Tras 27 años investigando en el Parque Nacional Täi, de Costa de Marfil, en febrero de 2005 amplió su campo de acción al Parque Nacional de Loango, en Gabón, con el ánimo es documentar la evolución cultural y el uso de herramientas entre estos primates.

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viernes, 15 de mayo de 2009

Los monos también aprenden de sus errores

Vía ABC

Los monos, al igual que las personas, también se comen la cabeza por tomar decisiones erróneas. Científicos de la Universidad de Duke (EE.UU.) han confirmado por primera vez que el cerebro de los primates registra las equivocaciones y aprende de las oportunidades perdidas.

image «Es la primera evidencia de que los monos, de la misma forma que las personas, tienen pensamientos sobre lo que habría pasado o podría haber pasado» de haber tomado otra decisión, asegura el investigador Ben Hayden, principal autor del estudio publicado esta semana en la revista Science.

Los monos fueron sometidos a un experimento en el que participaban en un juego similar a un popular concurso de televisión de los años 60 y 70 llamado «Let's make a deal», algo así como «hagamos un trato», en el que tenían que hacer elecciones por las que podían obtener distintas cantidades de zumo como recompensa.

El animal debía elegir uno de ocho cuadrados blancos idénticos colocados en círculo. Cuando escogía uno, aparecía debajo un color. Según el color, la recompensa era mayor o menor. Durante algunas semanas, los animales fueron entrenados para asociar una recompensa de gran valor con el color verde, mientras que los otros colores representaban premios bajos. Después de recibir un regalo, al mono también le enseñaban los premios que había perdido.

Los expertos examinaron las neuronas de una región del cerebro de los monos que hicieron de cobayas situada en el cortex y denominada ACC, que dirige las consecuencias de las acciones y media en los cambios resultantes en el comportamiento. Así, comprobaron que las neuronas respondían de igual forma tanto a los grandes premios reales como a los imaginarios, aquellos que el mono sabía que había perdido.

Para medir cómo esas respuestas podrían ayudar al mono a aprender, los investigadores mantuvieron la recompensa alta -escondida bajo una tarjeta- en la misma posición el 60% de las veces, o la movían a otra posición siguiendo el movimiento de las agujas del reloj, de forma que el primate podía darse cuenta y adaptarse al patrón.

Los monos eligieron objetivos cercanos a los cuadrados con premios potencialmente altos en más ocasiones que los que estaban cerca de los menos premiados (37,7% frente al 16,7%), lo que sugiere que entendieron la relación entre una tarjeta con un premio alto en una partida y su posible ubicación en la siguiente. Según el estudio, «los animales aprendieron el patrón y eligieron los valores altos más veces que las que hubieran sido posibles por azar».

«Es significativo aprender que las neuronas juegan un doble papel, porque el mono sólo puede adaptar su comportamiento cuando consigue información sobre lo que ha ocurrido en realidad y lo que ha perdido», ha señalado Michael Platt, profesor de neurobiología y antropología de la Universidad de Duke.

Según los investigadores, las personas están mucho más dispuestas a arriesgar en un juego si se dan cuenta de que podrían haber ganado un premio mayor arriesgando en el pasado. Así, los autores del artículo creen que los monos también se comportan de manera similar.